13 Ago Cómo afrontar el calor extremo en casa cuando no tienes aire acondicionado
Este verano en España está siendo diferente a otros veranos.
Las olas de calor no llegan una sola vez y desaparecen. Una termina y vuelve otra, y después otra más. Llevamos más de un mes con episodios de calor intenso y, en muchas zonas, las temperaturas están siendo difíciles de soportar.
En España todavía hay muchas casas que no tienen aire acondicionado. Hasta ahora, muchas personas podían vivir perfectamente sin él, porque no lo necesitaban. Pero con este calor cada vez resulta más difícil mantener una temperatura agradable dentro de casa.
Y para las personas mayores, el calor extremo puede suponer una carga importante para el organismo.
Por supuesto, no todo el mundo puede permitirse instalar o utilizar aire acondicionado durante todo el día. Por eso he pensado en algunas formas sencillas de ayudar al cuerpo a soportar mejor estas temperaturas, especialmente cuando estamos en casa y sentimos que no sabemos dónde refugiarnos del calor.
1. Primero: intenta mantener fresca la habitación
Esto probablemente ya lo hacemos todos, pero es la base.
Hay que aprovechar las horas más frescas de la mañana y de la noche para ventilar la casa.
Durante las horas de más calor, en cambio, es importante cerrar las ventanas y utilizar persianas o cortinas opacas para evitar que el sol y el calor entren directamente en la vivienda.
También podemos utilizar un ventilador para hacer circular el aire.
No es necesario tener el ventilador apuntando directamente al cuerpo todo el tiempo. En ocasiones es más agradable dirigirlo hacia la habitación para favorecer la circulación del aire.
2. Una solución muy sencilla: un pareo húmedo sobre el cuerpo
Esta es una de las cosas que más me ha sorprendido probar personalmente.
Moja un pareo o una tela grande y fina, escúrrela bien y colócala sobre las piernas o los pies.
Poco a poco puedes notar cómo el calor del cuerpo empieza a disiparse.
Especialmente por la noche, cuando hace demasiado calor para dormir, puede resultar muy agradable.
Si colocamos el pareo húmedo sobre el cuerpo y utilizamos el ventilador para hacer circular el aire de la habitación, la evaporación del agua ayuda a extraer calor de la superficie corporal.
No es exactamente lo mismo que pulverizar agua sobre el cuerpo y sentir un frescor momentáneo. La sensación puede mantenerse durante bastante más tiempo.
Si el calor es realmente intenso, podemos utilizar el pareo sobre una mayor parte del cuerpo e incluso cubrirnos prácticamente por completo.
En esos momentos quizá no podamos llevar ropa normal, pero con el cuerpo cubierto por un pareo húmedo podemos descansar de una manera mucho más confortable.
A mí me ha resultado especialmente útil para dormir cuando el cuerpo está muy acalorado y tengo sensación de calor acumulado.
3. Enfriar determinadas zonas del cuerpo
Otra opción es utilizar una bolsa de gel frío, que en España podemos encontrar como bolsa de gel frío/calor o compresa frío-calor, por ejemplo en tiendas deportivas como Decathlon.
Lo ideal es envolverla siempre en una toalla fina y colocarla durante unos minutos en zonas como:
- la nuca,
- las axilas,
- la zona de las ingles.
Son zonas en las que podemos notar rápidamente el efecto del frío.
No es necesario mantenerla durante mucho tiempo. Unos 5-10 minutos pueden ser suficientes, y debemos retirarla si produce dolor, entumecimiento o una sensación excesivamente fría.
Nunca es recomendable colocar una bolsa de gel congelada directamente sobre la piel. Si no tenemos una bolsa de gel, podemos utilizar hielo dentro de una bolsa, siempre envuelto en una toalla.
La finalidad no es congelar el cuerpo, sino ayudar a liberar parte del calor acumulado.
4. Poner los pies en agua
Otra solución muy sencilla es introducir los pies en un recipiente con agua.
Al igual que ocurre con el pareo húmedo, el contacto con el agua y su evaporación pueden ayudar a disipar el calor corporal.
Puede ser especialmente agradable cuando:
- tenemos los pies muy calientes y no podemos dormir,
- sentimos todo el cuerpo acalorado,
- estamos sudando continuamente,
- o la temperatura de la habitación es tan alta que no sabemos qué hacer.
Pero hay algo importante:
No hace falta utilizar agua helada.
No es necesario poner hielo en el agua ni mantener los pies durante mucho tiempo en agua extremadamente fría.
El agua del grifo, a una temperatura agradable, es suficiente.
Desde la perspectiva de la medicina oriental, tampoco buscamos introducir un frío extremo en el cuerpo. El objetivo es ayudar a liberar el exceso de calor sin enfriar el organismo de manera brusca.
Si el agua está demasiado fría y permanecemos mucho tiempo con los pies dentro, podemos terminar con dolor, entumecimiento o una sensación desagradable de frío.
Por eso, especialmente en verano, fresco sí; extremadamente frío, no.
5. Y algo muy importante: no comer demasiado
Cuando hace mucho calor también debemos cuidar el aparato digestivo.
En medicina oriental se considera que durante el verano, especialmente cuando se combina el calor con la humedad, la función digestiva puede verse afectada.
Por eso no es el mejor momento para comer en exceso ni para llenar el organismo continuamente de alimentos muy fríos.
Aunque tengamos ganas de tomar cosas directamente del frigorífico, no conviene abusar de:
- bebidas muy frías,
- alimentos crudos,
- grandes cantidades de fruta,
- ensaladas o verduras crudas en exceso,
- helados y otros alimentos muy fríos.
No significa que tengamos que eliminarlos completamente. Se trata de mantener un equilibrio.
Comer hasta estar aproximadamente al 80 % de saciedad, masticar bien y dar prioridad a alimentos cocinados y fáciles de digerir puede ayudar a que el organismo no tenga que hacer un esfuerzo digestivo innecesario durante los días de calor.
6. Una bebida que puede ser interesante: té verde tibio
Puede parecer extraño, pero no siempre necesitamos tomar bebidas heladas para sentirnos más frescos.
Desde la perspectiva de la medicina oriental, el té verde tiene una naturaleza refrescante y puede ayudar a aliviar la sensación de calor.
Por eso, en lugar de tomarlo directamente frío del frigorífico, podemos preparar un té verde y dejarlo enfriar hasta que esté tibio o ligeramente templado.
Tomarlo por la mañana o antes del mediodía puede ser una buena opción.
Eso sí, el té verde contiene cafeína. Si lo tomamos por la tarde o por la noche, puede afectar al sueño en algunas personas.
Por eso, para quienes son sensibles a la cafeína, es mejor reservarlo para la mañana.
No siempre necesitamos enfriar el cuerpo: también podemos ayudarle a liberar el calor
Cuando hace un calor extremo y no tenemos aire acondicionado, la solución no siempre consiste en intentar bajar la temperatura del cuerpo de golpe.
Podemos ayudar al organismo a liberar el calor poco a poco:
mantener la habitación protegida del sol, hacer circular el aire, utilizar agua y evaporación, refrescar determinadas zonas del cuerpo, poner los pies en agua fresca y, al mismo tiempo, cuidar la digestión y no sobrecargar el organismo con comidas excesivas o demasiado frías.
Son medidas sencillas, económicas y que podemos hacer en casa.
Y, sobre todo, cuando hablamos de personas mayores, hay que recordar que un calor extremo no es solamente una cuestión de incomodidad. Si aparecen síntomas importantes como confusión, desmayo, debilidad intensa, dificultad para mantenerse despierto, vómitos persistentes o un empeoramiento rápido del estado general, no debemos intentar solucionarlo solamente con estos métodos: es necesario buscar atención médica.
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